Lo que piden las cábalas
Si miras con atención, las cábalas peruanas piden cosas muy concretas: suerte, dinero, viajes, amor. Son los mismos deseos que la gente trae a una consulta en enero. La diferencia es que en una cábala el deseo se deja en manos del azar, y en una conversación se puede mirar qué parte depende de ti.
No se trata de dejar de comer las uvas, que son parte de la alegría. Se trata de que, además, el deseo tenga un plan.
Doce deseos o tres decisiones
Una idea que a muchas personas les funciona: en lugar de pedir doce cosas a la velocidad de las campanadas, elegir con calma, antes de la fiesta, tres decisiones para el año. Una que sueltas, por ejemplo una relación que no te hace bien, una deuda o un hábito. Una que cuidas, como tu salud, tu familia o un ahorro. Y una que empiezas, como un curso, un cambio de trabajo o una conversación pendiente.
Tres decisiones cumplidas valen más que doce deseos olvidados en febrero.
La maleta y las ganas de irse
La vuelta a la manzana con la maleta tiene un significado especial en un país donde tanta gente sueña con viajar o con emigrar. Si este año la das con ganas de irte de verdad, del país, de tu ciudad o de tu casa, vale la pena escuchar ese deseo con calma. Hablo de esa decisión en irse del Perú.
Enero también pesa
Pasadas las fiestas, enero puede ser un mes duro: la grati se fue, empiezan los gastos del colegio, el calor aprieta en la costa y los propósitos se desinflan. Si sientes que el año empezó cuesta arriba, no te castigues. El año es largo. Un propósito puede empezar en febrero o en marzo sin que eso lo haga menos valioso.
Si el año que termina fue muy duro
Para muchas familias peruanas este año no ha sido fácil: la inseguridad, la extorsión en algunos barrios, la economía ajustada, la incertidumbre política. Si llegas al 31 de diciembre cansada o cansado, no hace falta fingir euforia. Despedir un año difícil también es reconocer lo que aguantaste y a quién te sostuvo. A veces el mejor deseo para el año nuevo es simplemente descansar un poco más.
Las cábalas en familia
Las cábalas también son un momento para compartir. Si tienes hijos, puedes pedirles que digan en voz alta un deseo con cada uva, o que escriban en un papel algo que quieren dejar atrás. Muchos niños recuerdan esos momentos toda la vida, no por la suerte, sino por haberlos vivido juntos.
Una sesión para empezar el año
Muchas personas me buscan a fines de diciembre o en las primeras semanas de enero para mirar el año que viene. No hago predicciones cerradas; lo que hacemos es mirar qué cierras, qué está abierto y qué quieres sembrar. Para eso está la sesión de cierre de año, una llamada de 45 minutos.
Ejemplos editoriales, no relatos de clientes. Una interpretación simbólica no acredita hechos privados ni garantiza resultados.
